Sin videoconferencia.- Por la dolencia de su hijo mayor, Máximo Kirchner, la presidenta, Cristina Fernández, decidió suspender un acto que tenía previsto encabezar ayer en la localidad de Haedo. Junto al gobernador bonaerense, Daniel Scioli, iban a inaugurar una planta para fabricar lavarropas. En esa ocasión, iba a mantener, además una videoconferencia con el gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, para anunciar la ampliación de la planta industrial Knauf de Luján de Cuyo, que fabrica placas de yeso y perfiles de acero galvanizado.

ELLA QUISO TRAER A SU HIJO.- Cristina quiso traer ella misma a su hijo a Buenos Aires: el avión oficial aterrizó en el aeropuerto de Río Gallegos a las 1.35 y partió nuevamente rumbo a la Capital Federal 40 minutos después con Máximo a bordo. En ese lapso, la Presidenta no llegó a bajar de la nave, sino que apenas esperó que su hijo llegara a la terminal aérea, acompañado por su novia, María Rocío García, y el doctor Luis Buonomo, jefe de la Unidad Médica Presidencial.

SE SABIA DESDE EL JUEVES.- El médico Juan Carlos Taboada aseguró ayer que había sido acondicionada una habitación de "cirugía general" para Máximo en el Hospital Regional de Río Gallegos, pero que finalmente no fue ocupada. El profesional dijo desconocer las causas por las que Kirchner fue trasladado a la madrugada al Hospital Austral, aunque apuntó que en Río Gallegos hubo "un rumor muy fuerte de que iba a ser operado de urgencia". "En realidad, desde el jueves a la mañana se decía que iba a estar internado en el hospital", afirmó.

Los especialistas.- Carlos Autorino, jefe del servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Universidad Austral y Horacio Rivarola Etcheto, titular de Artroscopía de ese centro privado, fueron los médicos elegidos para atender a Máximo. Ambos graduados en la Universidad de Buenos Aires, son especialistas en patologías de rodilla.